La veeduria es un mecanismo democrático que nos permite vigilar el actuar de los servidores públicos y privados.
En un panorama que pinta una pronta legalización de la marihuana es importante la creación de una veeduria, encargada de vigilar y hacer valer los derechos de los consumidores.
La legalización promete un buen porvenir, sin embargo, en el camino se puede ver influenciada por los grandes capitales que quieran tomar el monopolio, si es que ya no lo están haciendo, por medio de leyes, licencias, impedimentos jurÃdicos etc.. que hacen que en este momento los principales beneficiados del negocio sean extranjeros, con capital extranjero y pagando impuesto en el extranjero (muchas veces en paraÃsos fiscales, donde los impuestos son inferiores y no hay tanto papeleo). Mientras tanto el campesino, el estudiante, el consumidor, el que la siembra, el que la usa, es reprimido y perseguido.
La nueva prohibición.
Hay muchas formas de decir las cosas o de hacer entender las cosas sin ir a causar alguna imprudencia, y lo mismo sucede en el mundo del cannabis, la nueva prohibición sera la prohibición de unos cuantos, de los que no tengan dinero, ni opción de prestar en los bancos para financiar su proyecto. Con licencias y requisitos que sugieren de una fuerte inversión económica, el Gobierno pretender darle vis libre al cannabis medicinal, principalmente a empresas canadienses con grandes capitales, dejando a un lado y olvidando a los campesinos y comunidades indÃgenas que durante tanto tiempo han sembrado la planta, afrontando violencia y siendo victimas del narcotrafico, esta vez se debe evitar ser victima de la legalización.
Otra de las situaciones que se debe afrontar es la corrupción policial, se requiere un control y vigilancia estricto, con el fin de evitar que se sigan cometiendo atropellos contra los ciudadanos y consumidores.
Basados en investigaciones, reportes televisivos, vÃdeos en Internet y denuncias formales realizadas por personas victimas de abusos de la policÃa, concluimos en que es una Institución altamente peligrosa y causa mas daño su intervención al momento de proceder, que lo que podrÃa llegar a beneficiar. Las continuas denuncias y evidencias de asesinatos, maltrato a ciudadanos, violaciones, extorsiones, robos, prostitución de cadetes y un sin fin de cometidos que van en contra de los derechos fundamentales , hacen que consideremos a la PolicÃa nacional de Colombia una institución que merece ser rigurosamente vigilada e investigada.
Con esto se quiere evitar el aumento de comparendos y confrontaciones entre los ciudadanos y fuerza publica, del mismo modo evitar que muchos ciudadanos y ciudadanas vayan a prisión por temas relacionados con marihuana o montajes judiciales, dándoles una opción mas de defensa y pedir una pronta liberación de los capturados por delitos menores como cultivo, consumo o porte, reduciendo asà el hacinamiento carcelario.
La veeduria tendrÃa facultades para registrar y denunciar malos procedimientos realizados por la policÃa, también atraves de esta se puede pedir al gobierno mesas de escucha ciudadana para entender los principales problemas que nos afectan como consumidores. Al mismo tiempo, por medio de una veeduria se podrÃa pedir informacion a empresas que se esten beneficiando del cannabis para exigir que los impuestos sean pagados en el territorio nacional y que los principales beneficiados sean las comunidades que ya han estado en el proceso desde mucho antes.
Una veedurÃa ciudadana, de acuerdo con la Ley 850 del 2003, es un
mecanismo democrático de representación de los ciudadanos o de las
organizaciones comunitarias, que permite vigilar la gestión pública de
autoridades y entidades estatales o privadas, o de organizaciones no
gubernamentales, en aquellos ámbitos, aspectos y niveles en los que total o
parcialmente se empleen los recursos públicos.
Sus funciones se pueden resumir en dos modalidades; la primera tiene que ver
con la relación entre la veedurÃa y el Estado: vigilar la gestión pública y
recaudar indicios y pruebas de corrupción o ineficacia en aquellas entidades
que manejan recursos públicos; la segunda tiene que ver con la relación entre
la veedurÃa y la comunidad que representa: de un lado, fortalecer la
participación ciudadana y comunitaria en la toma de decisiones, la gestión de
asuntos que los afectan y el seguimiento y control de proyectos de inversión, y
de otro lado cuidar los intereses de las comunidades beneficiarias de la acción
pública.
Independientemente de que se cree un grupo formal, como una veedurÃa, o de
que se actué de manera informal, todas las organizaciones de control
ciudadano a la gestión estatal deben cumplir unas funciones genéricas. AsÃ, su
propia naturaleza de grupos de control les asigna las siguientes:
- Vigilar que los recursos se usen según las normas, planes, programas, proyectos y contratos.
- Velar por que las acciones estatales sean pertinentes, oportunas, lÃcitas y ajustadas a la técnica.
- Conocer las normas, planes, programas, proyectos y contratos, asà como el grado de avance real en la gestión de todos ellos. La información que se pida a este respecto debe ser la que importa y el grupo pueda manejar, tanto por el tema como por el volumen.
- Estudiar y analizar las explicaciones, razones e informaciones de las entidades controladas
- Agotadas las vÃas directas de entendimiento con las entidades cuya gestión se vigila, presentar informes, denuncias, demandas y acciones escritas a las autoridades competentes para controlarlas.
- Por su parte, las veedurÃas ciudadanas tienen las siguientes funciones asignadas por el ArtÃculo 15 de la Ley 850 de 2003:
- Vigilar la constitucionalidad y participación en la planeación.
- Vigilar que los presupuestos se ejecuten rápida, equitativa y eficazmente, y que se destinen ante todo para necesidades básicas insatisfechas.
- Vigilar el proceso de contratación.
- Vigilar y fiscalizar la ejecución y calidad técnica de la gestión.
- Recibir informes, observaciones y sugerencias de ciudadanos y organizaciones.
- Pedir datos de la gestión a interventores, supervisores, contratistas, ejecutores, autoridades contratantes y otras.
- Comunicar a la ciudadanÃa los avances de su actividad.
- Dar sus informes a las autoridades correspondientes.
- Denunciar irregularidades de los funcionarios. Elementos claves para el control ciudadano a la gestión pública: Para ejercer de manera responsable un ejercicio de control ciudadano a la gestión pública, se requiere de tres aspectos claves que van a posibilitar un adecuado ejercicio de interlocución con el Estado.
- Organización Los grupos de control ciudadano o cualquier organización social pueden formarse como veedurÃas. No obstante, esto no es un requisito para que un grupo ejerza control ciudadano a la gestión del Estado, como tampoco lo son los carnets, credenciales, cartas de recomendación ni ningún documento expedido por alguna autoridad o particular. Las veedurÃas, como cualquier otro grupo, deben organizarse. Para esto, la ley ha dado ciertos parámetros: deben constituirse como veedurÃa, inscribirse en la Cámara de Comercio o en la PersonerÃa, llevar un manejo ordenado de los recursos, rendirle cuentas a la comunidad que representan y dejarse examinar por cualquier ciudadano o entidad.
- El conocimiento Un factor clave del desequilibrio entre la relación del Estado y los particulares es que muchas veces el primero tiene un conocimiento mayor de sà mismo y de los temas que le atañen, lo que le permite estructurar argumentos y justificaciones sólidas de sus decisiones y hacerlas difÃcilmente controvertibles si no tenemos una comprensión mÃnima de tales temas. La propia participación y, especialmente, el control ciudadano requieren de un cierto conocimiento para que el objetivo de cualificar la labor del Estado se cumpla, pues nadie mejora lo que no conoce. El conocimiento abre las puertas a la claridad y a la veracidad, o sea, da la posibilidad de expresar de la manera más precisa y confiable lo que se sabe. Asà pues, la adecuada combinación del conocimiento veraz de asuntos de fondo y de forma resulta en un fortalecimiento real de los particulares frente al Estado y hace que la balanza de poder se equilibre. Este es el primer paso para hacer posible una comunicación efectiva con el Estado.
AsÃ, la comunicación transparente es central, pues busca, desde una actitud
ética, hacerse entender y tratar de entender al otro, importantÃsimo para
interactuar en el análisis de la gestión estatal y buscar que las propuestas de
los ciudadanos mejoren.
Por eso, el control ciudadano tiene un sentido ético: hacer que la relación sea
más fructÃfera para las partes, lo cual se logra, en buena medida, sosteniendo
una comunicación útil y honesta. Por el principio de publicidad, consagrado en
diversas normas, la gestión estatal debe ser transparente y comprensible para
el común de la gente. “En virtud del principio de publicidad, las autoridades
darán a conocer sus decisiones mediante las comunicaciones, notificaciones o
publicaciones que ordenan este código y la ley” (Art. 3, Código Contencioso
Administrativo).
La ética comunicativa consiste en hacer tan comprensible lo que se dice que
cualquiera, o al menos la mayorÃa, pueda entenderlo. Si no se hace, se
dificulta al otro su posibilidad de actuar como un ser social, es decir, de
relacionarse con más gente para lo que necesita y le interesa.
Como se ha
mencionado, este es el sentido ético del control social: hacer transparente,
legible y comprensible la relación entre Estado y veedurÃas.
Para el ejercicio de la transparencia en la gestión pública, la comunicación
presenta por lo menos cuatro virtudes a saber:
- La primera virtud es la veracidad de la información, no es posible construir equilibrio y armonÃa basados en mentiras o en verdades a medias,
- La segunda virtud es la claridad.
- La tercera virtud es que la información que se pide y que se da esté completa.
